Sayri Cotacachi, nació en Otavalo en la provincia
de Imbabura, a los 12 años tuvo que migrar a España, exactamente a las Islas
Canarias, relata que en su niñez su nombre era diferente, pero al tener que
estar en un nuevo país lo tuvo que cambiar, puesto que su nombre original es
cristiano y lo cambio por uno kichwa, aportando de esta forma a la cultura
española, ya que los niños españoles podrán tener nombres kichwas.
Sayri, comenta que los primeros otavalos que
migraron desde Ecuador trataron de entrar a Estados Unidos, sin saber que a
este país se necesitaba visa, fueron expulsados con la posibilidad de regresar
a Ecuador o ir al país que quisieran, al azar y por jugar con la suerte,
decidieron ir a las Islas Canarias, dando el inicio de los indígenas en Europa.
Cuenta que desde pequeño por ser indígena fue
marginado por su color de piel, por sus costumbres y por su lengua, en la
escuela él y su tío fueron discriminados, al llegar a Europa las cosas fueron
distintos puestos que su folklore era llamativo ante los ojos de los españoles,
Sayri dice “la música Charijayac, rompió fronteras y cuestionamientos”, los
Charijayac’s es un grupo musical ecuatoriano de origen otavaleño.
Sin embargo de estar tantos años en tierra lejana,
extrañan el calor de su hogar todos los días y sueñan con algún día regresar,
Sayri explica que cada vez que escucha hablar o escucha música que proviene de
Ecuador, sus lágrimas caen para expresar cuanto extraña su tierra otavaleña,
cabe recalcar que gracias a escuchar y tener presente la música folklórica, les
nació la idea de formar un grupo musical de este género llamado Charijavac,
músicos autodidactas, que tenían el ritmo en la sangre como dice Sayri, que les
ayudo a salir adelante y sobrevivir de la música folklórica.
Entrevista a Ninari Chimba
Ninari
Chimba: Ecuador, indígena kichwa Cotopaxi y Otavalo. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=PjDZTSLnEXA
Ninari, es una
indígena de origen otavaleño, ella desde México expresa que actualmente cuando
se hablan de lenguas originarias, los niños, adolescentes y jóvenes no
comprenden y no necesitan aprender de las lenguas de sus pueblos originarios
porque la gente afuera de sus comunidades no hablan eso, más bien el inglés es
más importantes, pero Ninari sobresalta que el saber de su lengua debería ser
más importantes para la lucha de resistencia y una justicia epistemológica,
para tener una justicia cultural, una justicia ecológica.
El riesgo que
se corre al perder una lengua es la perdida de tratar de resistir en el mundo,
porque pasamos por una crisis civilizatoria y el lenguaje originario permite un
panorama más de opciones, de alternativas para poder trabajar y los indígenas
se pueden involucrar en sus comunidades, en sus países que son interculturales
y al perder la lengua se pierde la biodiversidad del mundo.
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