ASENTAMIENTO DE OTAVALO
Rastrear la historia de un lugar en concreto requiere de todos los datos disponibles, desde una vasija hasta una crónica, pero hay que tener en cuenta que una vasija realizada con un conjunto de símbolos y técnicas propias del tiempo atávico no es fácil de decodificar en el presente, a pesar de existir estudios propios para ello, como la antropología o la etnografía. Por lo cual, en el hoy por hoy gran información investigada sobre el asentamiento de un grupo o comunidad ancestral se la obtuvo mediante relatos existentes que estén en un idioma actual, para así poder interpretar el contexto de lo investigado de una forma correspondiente, en este caso, se ha utilizado gran información de los cronistas españoles que llegaron a América a finales del s. XV. Los estudios de toponimia, etnohistóricos y antropológicos que se realizaron en Imbabura reflejaron que, de acuerdo a la página web oficial de la Prefectura de Imbabura, el primer asentamiento en Otavalo, del que se tiene pruebas, se lo conoce como la Confederación Caranqui-Cayapa-Colorado, la cual pertenece a la época preincaica y posteriormente al Imperio Incaico. En este lugar existía una gran unidad étnica formada por los pueblos de Otavalo, Pimampiro, Caranqui, Cochisquí, Cayambe, Intag, Quilca y Cahuasquí. La expansión de esta Conferencia estaba limitada por el río Guayllabamba (sur), el río Chota (norte), el afluente el Pisque (oeste) y por la región de Pimampiro y Oyacachi (este). En la época prehispánica lo más importante para subsistir se centraba en elegir estratégicamente el sitio de asentamiento, puesto que tenía que ser un lugar que tuviese salidas hacía los ríos o hacía algún afluente, para que así se construya un sistema agricultor que posea terrazas de cultivo, camellones y canales de regadío que alimente el suelo y al fruto comestible. Además, los animales que iban domando requerían, como todo ser vivo, de la ingesta de agua en su estructura corporal. Es el motivo por el cual la Confederación Caranqui-Cayapa-Colorado se asentó en aquel Otavalo de diversos elementos naturales. Esta ideología de observar a la naturaleza como un motor fértil de vida y alimento generó un respeto y adoración hacía ella, se convirtió en su religión. Solían venerar a los elementos naturales como a Inti (Dios Sol), a Killa (Mamá Luna), a lagunas y ríos (visualizadas como divinidades femeninas) y a las montañas, volcanes, cerros y lomas (visualizadas como divinidades masculinas).
El calendario agrícola andino del pueblo kichwa Otavalo
La fuente principal de alimento para la mencionada confederación fue el maíz. En los alimentos secundarios se encontraba el melloco, papa, quinua y batata. En los cultivos utilizados para elaborar algún bien o usarlo en ritos ancestrales tenían al algodón, hoja de coca y de tabaco. En cuanto a los animales que criaron se encontraban los camélidos, el cuy, un ganso doméstico (juta) y un perro encargado de guiar en las cacerías.
Nota: Adaptado de Terrazas agrícolas [Fotografía], por Museo Antropológico, s.f., Museo Antropologico (https://culturaydeporte.usfx.bo/antropologico/principal/armas-y-herramientas/terrazas-agricolas/).
La forma social, económica y política de organizarse se basó en el Ayllu o vínculos familiares, es decir, en una estratificación familiar. Las distintas familias de la Confederación Caranqui-Cayapa-Colorado mantenían una economía basada en el trueque, en donde el excedente de alimento o de algún otro producto que poseía una familia era siempre enviado a otro ayllu y viceversa, con la finalidad de mantener y fortificar las relaciones comunitarias y la armonía social. Quien se encargaba de realizar las alianzas por medio de cohesión política, de administrar las tierras, las reservas ecológicas y el excedente era el kuraka (palabra kichwa que significa señorío étnico o cacique). Cuando él moría este rol era exclusivamente heredado al primogénito. También existían los llajtacuna (palabra kichwa que significa caciques menores). Esta forma de organizarse les facilitó una defensa regional exitosa, hasta la llegada de los incas.
Nota: Adaptado de ¿Qué era un ayllu? [Fotografía], por J. Baquerizo, s.f., Quizz club (https://es.quizzclub.com/games/welcome/que-era-un-ayllu-en-el-imperio-incaico/answer/1662230/).
A fines del siglo XV, de acuerdo al historiador Enrique Ayala Mora, los pueblos ancestrales de lo que ahora es Ecuador se enfrentaron a la conquista de los guerreros del sur (Perú), los incas. Su rápida expansión militar y política se inició hacia 1200 con el legendario Manco Cápac. En cuanto a la conquista de los pueblos del norte el soberano inca, Túpac Yupanqui, las inició en las últimas décadas del siglo XV. Las estrategias que utilizó en territorios del norte fueron fomentar una alianza y transacción, o bien actividades bélicas si se demostraba resistencia.
Cuando el pueblo de Otavalo, y por ende la Confederación Caranqui-Cayapa-Colorado, pertenecieron al Imperio Incaico fue aproximadamente por el año 1487 bajo el dominio del Inca Huayna-Cápac. Los señoríos de la Confederación de Caranqui presentaron mucha resistencia frente a tal dominio, a pesar de ello, los incas lograron incluirlos en su Imperio.
Pueblo de Caranqui (Ibarra) en el periodo incaico
Dentro de este imperio se mantuvieron las mismas prácticas de organización, es decir, el Ayllu, pero con un Estado centralizado que no poseía moneda, ni propiedad individual. En el plano religioso, seguían siendo politeístas, su dios principal era Wiracocha, quien creó la primera generación de incas, ordenó el mundo tras enviar al Dios Sol y a la Madre Luna al cielo. Debajo del dios principal se encuentra la entidad celeste, Inti (Dios Sol), una forma de rendirle culto es por medio de la ceremonia denominada Inti-Raymi y Capac-Raymi. Otras entidades fueron Pachamama (Madre Tierra), Illapa (Dios Rayo) y Mamaquilla (Madre Luna).
Wiracocha, dios principal de los incas
Nota: Adaptado de Dioses Incas y religión de los Incas [Fotografía], por Incaico, s.f., Incaicoinfo. (https://www.incaico.info/dioses-incas/).
El mineral más valorado en el periodo incaico fue el oro, que se obtenía de los lavaderos fluviales de los Andes de Otavalo. Otros minerales que utilizaban para sus herramientas eran el cobre, plata, estaño y bronce. El último mineral mencionado fue conocido desde épocas más ancestrales. En cuanto a la arquitectura que surgió en este tiempo cronológico fue fascinante y muy tecnológica, principalmente en Imbabura se construyó el Palacio de Caranqui, sitio donde un personaje muy conocido por las crónicas españolas nació, hacemos alusión a Atahualpa, el último Inca del Tahuantinsuyo.
Captura del Inca Atahualpa, ilustración de Guamán Poma de Ayala
Nota: Adaptado de Atahualpa [Fotografía], por Guamán Poma de Ayala, s.f., Pinterest (https://www.pinterest.com/pin/563372234618802593/).
La Época de la Colonia española, que empezó tras la muerte de Atahualpa en Cajamarca, duró casi tres siglos. De acuerdo a la página web oficial de la Prefectura de Imbabura, los españoles llegaron a Otavalo en 1530. Para el año 1563 los colonizadores instauran una administración política conocida como la Real Audiencia de Quito, aquí el territorio se dividió en las siguientes gobernaciones: Quijos, Quito, Yaguarzongo, Esmeraldas y parte de Popayán. Dentro de la gobernación de Quito se encontraba el Corregimiento de Otavalo, integrado por San Pablo de la Laguna, Cotacachi, antigua Imbacocha, Salinas, Urcuqui, Tontaqui, Pimampiro, Tumbabiro, Intag, Chapi, Los Tulcanes, Mira y Huaca. Posteriormente, para el año 1606, se fundó la ciudad Ibarra.
Muerte de Atahualpa, ilustración de Guamán Poma de Ayala
Nota: Adaptado de Atahualpa [Fotografía], por Guamán Poma de Ayala, s.f., Pinterest (https://www.pinterest.com/pin/341288478018911684/).
Los europeos colonizadores implantaron un nuevo sistema cargado de diferentes prácticas culturales de las que estaban acostumbrados los otavaleños-incas, denominado la evangelización de la Iglesia católica. En donde las personas conquistadas tuvieron que renunciar o suprimir sus expresiones culturales prehispánicas, sobre todo la religión politeísta por el Dios católico. Los españoles implantaron principalmente el castellano como la lengua oficial, pusieron cruces (símbolo que representa a Jesucristo) sobre las guacas (sepulcros incas), crearon la celebración de Pascua de Espíritu Santo, también llamada la eucaristía Corpus Christi y establecieron una estratificación social con carácter racial, ubicando a los indígenas en la penúltima base de la pirámide social.
Iglesia y cementerio del pueblo Huaca del Corregimiento de Otavalo, grabado del s. XIX
Nota: Adaptado de “Los Cayambes y Carangues: siglos XV-XVI el testimonio de la etnohistoria” (p. 23) [Fotografía], por W. Espinosa Soriano, 1988, Instituto Otavaleño de Antropología (https://biblio.flacsoandes.edu.ec/libros/digital/55921.pdf).
Tras la categorización social, los indígenas otavaleños se especializaron en las artesanías, dado que era el único oficio que les permitían realizar, eso explica porque en el presente son muy diestros en habilidades artísticas-manuales. Durante el siglo XVI a los artesanos otavaleños más reconocidos se los declaraba como “Indios Mercaderes” o “mindaláes”, su vivienda se ubicaba en puntos estratégicos de intercambio comercial, por tal motivo no vivían en sus comunidades originarias, pero gozaban de viviendas privilegiadas.
Mercadera otavaleña en siglos posteriores a la colonización
Nota: Adaptado de “Redes de Comercio Artesanal de los Kichwa Otavalos” (p.73) [Fotografía], por T. Maldonado Ruiz, 2015, Revista Artesanías de América, (74). (http://documentacion.cidap.gob.ec:8080/bitstream/cidap/1090/1/Redes%20de%20comercio%20artesanal%20de%20los%20Kichwas%20Otavalos-Toa%20Maldonado.pdf).
Para los otavaleños un factor importante de la colonización es que en su área geográfica se crearon grandes fábricas de telas de algodón y de lana, por ello, tuvieron que desarrollar técnicas manuales para poder manejar las máquinas. Luego, con la expansión de los productos de las fábricas textiles, existió una masificación de la producción de la ropa colonial, la cual también fue acogida por nativos americanos y género un cambio en su vestimenta. Los otavaleños mantuvieron sus prensas con clores fuertes (anaranjado, amarillo, verde, azul, rojo, etc)










No hay comentarios.:
Publicar un comentario