Otredad y Transculturación


Otredad y transculturación en la vestimenta de los indígenas otavaleños

Después de saber el posible motivo por el cual el otavaleño decidió migrar, se procede a analizar qué sucede cuando ellos llegan a su lugar de destino, en este caso la ciudad de Quito. Los quiteños que netamente que viven allí suelen observar a los migrantes como desconocidos, como los otros porque lo primero que se percibe de una persona es su vestimenta, dicho de otro modo, se perciben las diferencias de los otros. En la RAE otro/a es un “adj. para explicar la suma semejanza entre dos cosas o personas distintas” (Real Academia Española, s.f., definición 3).

La vestimenta otavaleña como cuestión identitaria sobresale por ser distinta a la de los ciudadanos quiteños que tienden a utilizar ropa de calle (jeans, camisetas pintadas con serigrafía, minifaldas, medias de rejilla, etc), y gracias a esta diferencia sobresaliente se les considera a los migrantes como los Otros. Como consecuencia, los otavaleños deciden camuflarse, transformar y resignificar algunas partes de su vestimenta para sentirse miembros de su nuevo entorno social citadino; es decir, aplican el término transculturación, que es un proceso complejo que implica “la pérdida o desarraigo de una cultura precedente, lo que pudiera decirse una parcial desculturación, y, además, significa la consiguiente creación de nuevos fenómenos culturales que pudieran denominarse neoculturación” (Ortiz, 1938, p. 90 como se citó en Guanche, 1995, p. 2).  

Actualmente, en Quito los otavaleños, sobre todo los jóvenes, han ejecutado una parcial desculturación, dado que modificaron su vestimenta al mezclarla con la ropa de calle moderna. Sin embargo, no la cambiaron en su totalidad, puesto que por un lado mantienen la misma técnica de tejer a mano e hilar sus prendas, y también mantienen los colores llamativos. Por otro lado, se visualiza que su vestimenta tradicional no mantiene los mismos materiales que eran hilos de seda en la cushma, las pulseras no son realizadas siempre de coral, sino que algunas son de plástico. En cuanto a la neoculturación, ahora utilizan minifaldas con el material propio del anaco (ver imagen 5), algunos ya se realizan piercings (adornos), y los bordados o diseños inspirados en la naturaleza ya no son únicamente para las cushma, sino para cualquier tipo de blusa (ver imagen 6). Así se demuestra que los migrantes otavaleños aplicaron la transculturación, ya sea para sentir pertinencia dentro de Quito, o para mejorar su economía y distribuir las prendas con un toque moderno y, al mismo tiempo, ancestral, tal como lo hizo el Sr. otavaleño Cornejo en el Mercado Artesanal.

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